En este post vamos a hablar de como se crían los cachorros que luego acaban vendiéndose en las tiendas de animales y su triste realidad. En el post anterior hablamos un poco por encima de lo que había detrás de esos perros, pero hoy vamos a profundizar. Si estáis pensando en comprar un perro, os pido que leáis y os lo replanteéis.
Comprar perros en vez de adoptar fomenta el maltrato animal, los criaderos se aprovechan de la alta demanda de perros de raza para exprimir al máximo a las hembras. Pueden haber alrededor de unos cien perros encerrados sobre sus propios excrementos. Todos ellos sucios, con heridas, tumores, sarna.
Sin darnos cuenta somos parte de una cadena de sufrimiento oculta tras el negocio de la venta de crías caninas… Muchos provienen de criaderos inexpertos de países del este como Eslovaquia y Hungría. He llegado ver a gente viajando hasta Rusia a por un Pomerania.
Para tener este producto se utilizan a las madres, en espacios reducidos con una alimentación deficiente, y propensas a las infecciones y deshidratación. Cuya única función es mantener viva la producción mientras poco a poco se desgastan, sin importar si se destrozan sus órganos reproductivos, o si mueren en el proceso. Su existencia está destinada a un fin específico y al no poder cumplirlo terminan siendo sacrificadas y sustituidas inmediatamente.
Según un estudio de la organización vienesa de protección animal Four Paws se calcula que cada mes se venden 46.000 perros entre los estados miembros de la U.E. El valor de las ventas, incluyendo también gatos, alcanzaría los 1.300 millones de euros anuales.
Su transporte hacia los países de venta carece de toda garantía con lo que mueren muchos cachorros durante el camino y los que llegan frecuentemente están enfermos o con en enfermedades latentes que se desarrollan en el primer año de vida o enfermedades congénitas.
A las cinco o seis semanas de nacidos los pequeños son llevados a cuartos oscuros, donde son colocados en cajas plásticas o jaulas repletas de papeles para absorber sus desechos. Allí también tienen su alimento e hidratación, lo que contribuye al contagio de virus e infecciones.
Los viajes tienen una duración de más de 72 horas, solo parando en las tiendas de animales a lo largo de la región, quienes hacen sus pedidos a los "distribuidores". Entre 150 a 200 perritos son metidos en furgonetas dentro de jaulas apiladas unas sobre otras sin paradas para que puedan estirar las piernas, inhalar aire fresco o recibir la luz del sol; tampoco la hidratación y la alimentación son vigiladas cada cuatro horas como está recomendado. Aún son demasiado pequeños para ser sometidos a tanto estrés y, a pesar de ello, llevan certificados falsos de higiene y salud.
Estamos hablando de un mercado que fomenta la sobrepoblación y el abandono.

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